Prefiero la linterna
que se enciende turbia;
el polvo revuela
y te enredás en el aire.
¿Cuánto, mujer,
que te perdí y me perdiste
en un baile de siluetas
de sombras pasajeras?
Por respeto al recuerdo
que el intelecto no ahonde
en callejones sin salida;
el tiempo se nos aisla,
te veo lejos
como si nunca llegaste.
viernes, 30 de abril de 2010
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