*2*
Supe que jugabas con peligrosos
compañeros cuando mirabas extraviada
los rincones de una sala y los
ángulos de una mesa,
que jugabas en los bordes,
que inclinabas tu cuerpo y mirabas
por dónde pasaban tus dedos y
las paredes pintadas de blanco.
Hoy, que estamos despiertos,
puedo mentir y confesar
que entendía lo que había en tus ojos
cuando respirabas en mi nuca:
pensabas en morir con alambres,
para que nos vean morir.
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